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Cuando el primer caso de la enfermedad del virus del Zika fue diagnosticado en Brasil en mayo de 2015, "la región de las Américas tuvo la desafortunada distinción de ser el lugar donde se probaron las infecciones por el virus del Zika” y la enfermedad entonces se convirtió en "el nuevo villano en esta región, causando miedo, pérdidas económicas y, lo que es más importante, marcando las vidas de niños y familias afectados por debilitantes defectos de nacimiento", según Carissa F. Etienne, Directora de la Organización Panamericana de la Salud.

En un artículo nuevo en la revista científica “American Journal of Tropical Medicine and Hygiene,” Etienne detalla la respuesta rápida de la OPS al zika y advierte: “Futuras olas epidémicas del virus del Zika, que pondrán a otras personas en riesgo, siguen siendo probables”.

Tras señalar que “más de 700.000 casos de la enfermedad del virus del Zika han sido reportados oficialmente a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde 48 países y territorios de las Américas”, Etienne y sus coautores Marcos A. Espinal y Thais dos Santos, añaden que el zika puso a prueba las capacidades de salud pública bajo el Reglamento Sanitario Internacional, “lo que destaca la necesidad de seguir invirtiendo en la seguridad sanitaria” y de encontrar soluciones innovadoras a problemas que persisten.


Con cerca de 500 millones de personas en América Latina y el Caribe viviendo en zonas en riesgo de transmisión de zika, "la lucha contra el virus del Zika no es una carrera de 100 metros, sino más bien un maratón en el que la ciencia y la salud pública necesitan trabajar mano a mano en beneficio de nuestros pueblos", dijo Etienne.

"Los astutos trabajadores de salud en primera línea que se dieron cuenta por primera vez de que estaban detectando algo inusual" en el nordeste de Brasil, con grupos de casos, aumentos de los trastornos neurológicos como el síndrome de Guillain-Barré y aumentos del número de casos de microcefalia, son destacados por Etienne por haber dado la alerta sobre la propagación de este virus hasta entonces relativamente desconocido.

"La experiencia del virus del Zika demuestra una vez más que el buen juicio clínico y el estar alertas a eventos atípicos son cruciales para la detección oportuna de enfermedades emergentes y reemergentes. También señala la importancia de invertir en trabajadores de salud como la primera línea de defensa contra las amenazas de enfermedades infecciosas ", dijo Etienne.

La circulación del zika en las Américas fue difícil de diagnosticar debido a las similitudes con el dengue y la fiebre amarilla, señaló. "Las defensas disponibles contra el mosquito responsable de la transmisión de estos virus ya no son suficientes para resistir su propagación agresiva. Por lo tanto, el desarrollo de nuevas herramientas asequibles por parte de la comunidad científica, incluyendo pruebas de diagnóstico y una vacuna contra ZIKAV, así como la innovación en el control de vectores, son prioridades urgentes. Nuestros sistemas de salud tendrán que estar preparados para asegurar que se introduzcan nuevas herramientas y que sus beneficios lleguen a todos, y no sólo a unos pocos ", agregó Etienne.

La Directora de la OPS resaltó la respuesta de la organización, que coordinó más de 80 misiones de expertos en 30 países con neurólogos, neonatólogos, obstetras, epidemiólogos, virólogos y especialistas en investigación y en organizar los servicios de salud. La capacitación y las actividades abarcaron la gestión clínica, el diagnóstico de laboratorio, la comunicación de riesgos y el control de vectores. También recordó que se trabajó en una agenda de investigación regional donde se identificaron las brechas actuales en el conocimiento para acelerar las formas de mitigar el impacto del virus.